Acuario sueña un mundo colectivo donde sus mil ideales puedan realizarse.
Su personalidad es extremadamente abierta a toda nueva opción, sobre todo
si ésta no merma su sed de libertad.
La ductilidad, la curiosidad por todo aquello que no es tradicional, la disposición
tanto material como intelectual son de hecho las claves de la personalidad de
este signo.
El deseo de trascender la realidad humana convierte a menudo a Acuario en un
ser idealista, algo místico y deseoso de lo absoluto, de la fusión
total del propio yo con el mundo entero.
Él, solamente puede verse a sí mismo a través de los demás,
de ahí su elevado grado de sociabilidad, así como el deseo de
experimentar continuamente.
Acuario corresponde a la undécima casa del Zodíaco, que es la
de la afinidad, la de la relación con los demás, la de la tolerancia
y la del equilibrio.
Si en la carta natal prevalece la componente Saturno-Neptuno estaremos ante
individuos tendentes a los altos ideales de hermandad, deseosos de vivir más
en el plano espiritual que en el práctico. Dotados de un gran sentido
humanitario, dispuestos a la entrega absoluta, olvidándose de sí
mismos en favor del bien común.
Este tipo desemboca en dos vías según su dominante saturnina
o uraniana:
La sabiduría: vive al margen del instinto, en dirección a un
mundo suprasensible que él puebla de imágenes, de sensaciones,
de visiones. No quiere más que pertenecer y entregarse a un destino extrapersonal
hecho de desposesión, de decantación, de purificación.
La aventura: inadaptado, excéntrico, original o rebelde (no quiere ser
como los demás) . Ser independiente, individualista, obstinado. Lo que
quiere es la novedad, el modernismo, el último grito.